| La cocina local
es rica y variada y aprovecha los abundantes recursos naturales del delta (caza, pesca,
agricultura).
En las poblaciones del litoral
la cocina marinera catalana tradicional se ve enriquecida con algunas variedades de platos
de arroz y especies propias de la zona: "rossejat" (arroz muy tostado con
caldo de pescado), langostinos. En las poblaciones del interior tiene más tradición la
cocina de pescado basada en las especies de río, como las anguilas y las angulas (habían
tenido también fama los esturiones y las lampreas del Ebro). Abunda también el marisco: "ratllats",
"canyuts", "caxels", "cornetes", etc.
Los platos de carne se basan
principalmente en la caza de aves (patos especialmente) y también tienen renombre las
ovejas que aprovechan los pastos del delta. Los productos de la fértil agricultura
forman, de todos modos, el elemento básico de la gastronomía del delta: alcachofas a la
parrilla, arroz con coles y judías blancas, habas rehogadas, constituyen buenos platos de
invierno igual como la chanfaina, las ensaladas, el melón y otras frutas lo son de
verano.
En cuanto a los postres, son muy
recomendables los "cócs" o tortas hechos con requesón ("brossat")
huevos o licor (borrachos), los pastelitos ("pastissets") de
cabello de ángel o de boniato, las "borraines" con miel, las "coquetes"
de manteca, el "menjar blanc" (postre de almendras), la leche
merengada o con canela y azúcar, etc.
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La pesca, de larga tradición en el
Delta, proporciona a la cocina unos ingredientes que garantizan con su calidad y frescor
unos excelentes resultados.

El arroz es el ingrediente básico por
excelencia en la cocina deltaica. Con él se preparan infinitos platos, si uno es bueno,
el otro aún más, usando carnes, pescados y verduras propias de cada temporada.
Entre los más famosos por su popularidad se encuentran la paella con todas sus
variantes, el arroz negro i el arroz a "banda".
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